miércoles, 19 de junio de 2013

Scamper


A continuación contaré la historia del Pato Renato, que es la versión adaptada del gato con botas:

El pato Renato 

Érase una vez, en un lugar muy lejano, un panadero que dejó por herencia a su única hija la panadería del lugar y un pato que siempre le acompañaba.
Su hija Ruperta, que en el pan era toda una experta, no quería saber nada del pato Renato, ya que era un pato muy flojo que se pasaba el día durmiendo.
Un día, cuando Ruperta paseaba por el campo en busca de trigo, encontró unas botas y pensó en regalárselas a su pato, de esta manera podría ayudarla en la panadería repartiendo el pan por la aldea.
Cuando llegó a la panadería, el pato no quería saber nada de las botas porque no quería trabajar, pero como era un pato muy presumido decidió probárselas, y al verse tan apuesto, decidió salir a trabajar para que todo el mundo pudiera verlo.
El pato Renato que, aparte de apuesto era muy listo, se percató de que todas las aldeanas llevaban ofrendas y regalos al príncipe del reino vecino para conquistar el corazón de este, que buscaba esposa para reinar. Así que un día que salió a repartir el pan tan delicioso que hacía su ama, se le ocurrió una idea: podría llevarlo como regalo al príncipe de parte de su ama sin que esta supiera nada, y de esta forma llamar la atención del príncipe y hacer que estos se conocieran.
El príncipe, que al comer el pan quedó maravillado, mandó a sus guardias a que buscaran en seguida a la dueña de aquel pan tan exquisito para darle las gracias.
Los guardias fueron enseguida en busca de la panadera para llevarla a palacio. Ruperta, que estaba muy concentrada en su labor, se quedó muy asustada cuando vio entrar a los guardias, pues pensó que la llevaban presa.
Cuando Ruperta llegó al castillo se enfadó mucho con Renato al verlo allí, porque pensaba que ya se había buscado problemas; sin embargo, ahora, el pato iba vestido con ropas de la corte y estaba como todo un señor en palacio. La panadera no entendía nada de lo que estaba pasando. El príncipe le explicó que no había probado jamás pan tan delicioso y le pidió que si quería ser su esposa y juntos hacer pan para su reino. El pato había conseguido salirse con la suya. Ruperta y el príncipe se enamoraron y se casaron y en el reino hubo pan delicioso para todos. Ahora, el señor pato aprendió un oficio que le gustaba y se dio cuenta de que trabajar no era tan malo, se encargaba de repartir el pan por todo el reino pero ahora como ayudante del príncipe y luciendo unas preciosas botas nuevas que el príncipe le regaló como agradecimiento.
Y, colorín colorado, el pan fue comido en todo el poblado y el pato Renato por fin ha trabajado.

FIN




El cuento del pato Renato se contaría mientras se van colocando las piezas del rompecabezas con forma de bota, porque es la identidad del cuento original, el gato con botas. El grupo de compañeros que han realizado la actividad, en el que me incluyo, pensamos que es una buena adaptación del cuento original.

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