Scamper
A continuación contaré la historia del Pato Renato, que es la versión adaptada del gato con botas:
El pato Renato
Érase una vez,
en un lugar muy lejano, un panadero que dejó por herencia a su única hija la
panadería del lugar y un pato que siempre le acompañaba.
Su hija Ruperta,
que en el pan era toda una experta, no quería saber nada del pato Renato, ya
que era un pato muy flojo que se pasaba el día durmiendo.
Un día, cuando
Ruperta paseaba por el campo en busca de trigo, encontró unas botas y pensó en
regalárselas a su pato, de esta manera podría ayudarla en la panadería
repartiendo el pan por la aldea.
Cuando llegó a
la panadería, el pato no quería saber nada de las botas porque no quería
trabajar, pero como era un pato muy presumido decidió probárselas, y al verse
tan apuesto, decidió salir a trabajar para que todo el mundo pudiera verlo.
El pato Renato
que, aparte de apuesto era muy listo, se percató de que todas las aldeanas
llevaban ofrendas y regalos al príncipe del reino vecino para conquistar el
corazón de este, que buscaba esposa para reinar. Así que un día que salió a
repartir el pan tan delicioso que hacía su ama, se le ocurrió una idea: podría
llevarlo como regalo al príncipe de parte de su ama sin que esta supiera nada,
y de esta forma llamar la atención del príncipe y hacer que estos se
conocieran.
El príncipe, que
al comer el pan quedó maravillado, mandó a sus guardias a que buscaran en
seguida a la dueña de aquel pan tan exquisito para darle las gracias.
Los guardias
fueron enseguida en busca de la panadera para llevarla a palacio. Ruperta, que
estaba muy concentrada en su labor, se quedó muy asustada cuando vio entrar a
los guardias, pues pensó que la llevaban presa.
Cuando Ruperta
llegó al castillo se enfadó mucho con Renato al verlo allí, porque pensaba que
ya se había buscado problemas; sin embargo, ahora, el pato iba vestido con
ropas de la corte y estaba como todo un señor en palacio. La panadera no
entendía nada de lo que estaba pasando. El príncipe le explicó que no había
probado jamás pan tan delicioso y le pidió que si quería ser su esposa y juntos
hacer pan para su reino. El pato había conseguido salirse con la suya. Ruperta
y el príncipe se enamoraron y se casaron y en el reino hubo pan delicioso para
todos. Ahora, el señor pato aprendió un oficio que le gustaba y se dio cuenta de
que trabajar no era tan malo, se encargaba de repartir el pan por todo el reino
pero ahora como ayudante del príncipe y luciendo unas preciosas botas nuevas
que el príncipe le regaló como agradecimiento.
Y, colorín
colorado, el pan fue comido en todo el poblado y el pato Renato por fin ha
trabajado.
FIN
El cuento del pato Renato se contaría mientras se van colocando las piezas del rompecabezas con forma de bota, porque es la identidad del cuento original, el gato con botas. El grupo de compañeros que han realizado la actividad, en el que me incluyo, pensamos que es una buena adaptación del cuento original.