miércoles, 19 de junio de 2013

Binomio fantástico:


La tortuga en el globo


Érase una vez una tortuga llamada Pity, que vivía en una caja de zapatos. A la pequeña tortuga le encantaba mirar por el agujero que tenía su caja y ver qué pasaba en cada momento a su alrededor. Su dueña la dejaba salir de la caja tan solo una vez a la semana, y como a Pity le encantaba investigar y aprender cosas nuevas, el día que salía de la caja era el más feliz para ella.

Pity tenía una amiga mosca, Gracia, que la visitaba de vez en cuando y le contaba qué había visto, porque sabía que a la tortuguita le iba a gustar mucho que le contase dónde había estado y qué había visto. El sueño de Pity era volar, ver el mundo exterior y poder marchar por cualquier lugar sin estar encerrada en una simple caja.

Contándole su sueño un día Pity a la mosca Gracia, al pequeño insecto se le ocurrió una magnífica idea: ayudar a escapar a Pity y hacer realidad su sueño.

La mosca, mientras volaba por la casa, vio a lo lejos, por una ventana, un gran globo aerostático que flotaba en el aire y que sería perfecto para Pity. Rápidamente voló hacia la tortuga y le explicó su plan, había pensado que el día que la dejaban salir de la caja, se escondiera en el lugar que ella le dijese y fugarse a escondidas hasta el globo aerostático que ella misma iba a construir. A Pity se le llenaron los ojos de lágrimas y se emocionó muchísimo al pensar en que podría volar, viajar y ver mundo.

La mosca tenía dos días para recoger los materiales para fabricar el globo. Encontrar en la habitación de la dueña de Pity una bolsa llena de globos y una bomba para inflarlos fue fácil, el problema era que había que encontrar una plataforma donde poner los globos y que pudiese volar su amiga la tortuga.

Gracia buscó y buscó, pero no encontró nada y le preguntó a Pity si tenía alguna idea; entonces, a la tortuga le vino a la mente la solución: la caja de zapatos. Sólo tenían que inflar los globos y ponerlos en la caja y salir volando.

 El ansiado día llegó, la dueña de Pity abrió la caja y dejó a la tortuga en la mesa y se fue de la habitación. La mosca apareció con los globos inflados y Pity lo único que tuvo que hacer fue subirse a la caja, la mosca abrió la ventana y ambas viajaron juntas por todo el mundo visitando todos los monumentos y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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